21 de abril de 2026
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Conciencia y compromiso con el ambiente, hacia un nuevo modelo de desarrollo sostenible

El libro Vida, Ambiente y Desarrollo Sostenible, de la Cátedra Libre Andrés Bello de la UCAB, tuvo su segunda presentación en el Parque de Los Escritores, en Baruta, donde autoridades locales, coautores y vecinos compartieron la importancia de la sostenibilidad

En el empeño de hacer habitables los espacios urbanos, intervenir la naturaleza y transformarla  para crear el ambiente que acoja la necesidad humana de refugio, necesita de conciencia y compromiso indispensables para transitar hacia un nuevo modelo de desarrollo sostenible.

Esta fue una de las reflexiones del académico Eduardo Buroz Castillo, especialista en gestión ambiental, en la segunda presentación al público del libro Vida, Ambiente y Desarrollo Sostenible, una Visión Integral desde Venezuela,  editado por la Cátedra Libre Andrés Bello de la UCAB con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer.

En esta ocasión, el icónico Parque de los Escritores, ubicado en la urbanización Vizcaya del municipio Baruta, fue el escenario para que dos de los coautores del libro, Buroz y Carlos Peláez, biólogo de la Universidad Simón Bolívar, expusieran ante autoridades municipales y vecinos sus trabajos sobre la importancia del cambio climático y los ecosistemas.

Junto a ellos, otros reconocidos especialistas en el área ambiental participan en la obra con enjundiosos aportes para poner en la mesa del debate el tema de la sostenibilidad, bajo la coordinación de la diputada María Gabriela Hernández, presidenta de la Comisión de Ambiente de la Asamblea Nacional (2016), quien durante el acto ofreció un resumen de las exposiciones del día.

La actividad contó también con la intervención del profesor Ramón Guillermo Aveledo, coordinador de la Cátedra Libre Andrés Bello; del alcalde de Baruta, Darwin González, quien acogió el libro como una obra clave para orientar su gestión local; y del concejal Omar Villalba como moderador.

Tras destacar el valor de nunca dejar de aprender, Aveledo agradeció la presencia del mandatario local y de los coautores del libro, y destacó la relevancia de la obra como uno de las más completas publicadas en el país sobre el tema, gracias al esfuerzo de Hernández.

El libro en su edición digital puede obtenerse a través del enlace www.eticacivica-ab.com, de la Cátedra Libre Andrés Bello de la UCAB.

Conciencia en la gestión ambiental

Durante su intervención, Buroz,  miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y el Hábitat de Venezuela, definió al libro como “un llamado a nuestra conciencia”, tras reflexionar sobre el compromiso hacia el medio ambiente.

Al hacer un resumen de su trabajo, destacó como propuesta central la necesidad de transitar hacia un nuevo modelo de desarrollo sostenible centrado en la preservación del capital natural y la justicia social.

“Para ello se plantea la reinstitucionalización y gobernanza ambiental otorgando mayor poder a los gobiernos locales y municipales para una gestión urbana sostenible, garantizando la transparencia y el acceso a la información ambiental y recuperando las funciones de vigilancia, control y formación de talento humano especializado”, indicó, entre otros aspectos de su trabajo.

Hizo referencia a Baruta, localidad de extensas áreas urbanas y también verdes del Área Metropolitana de Caracas.

“En el municipio se han dado respuestas en procura de que la gestión ambiental sea cada vez más acorde con la sostenibilidad de sus habitantes y de su ambiente natural y construido,  tanto patrimonial como funcional o ambos a la vez”, expresó. Y clamó por la transparencia de los gobiernos locales.

“Es imperativo descentralizar competencias y servicios, fortaleciendo a los gobiernos locales para que la gestión urbana sea transparente y cercana al ciudadano”, afirmó.

Otro de los puntos expuestos por el académico fue el de la Amazonía, “insuficientemente conocida en nuestro país” y sobre la cual subrayó la necesidad de adoptar una estrategia integral basada en la reinstitucionalización, la transición energética y el aprovechamiento del capital natural,  y liberarla así de la amenaza ambiental.

“Para lograrlo es necesario la aprobación de una ley de cambio climático. Es fundamental la transparencia y el acceso a la información ambiental siguiendo los estándares del acuerdo de Escazú”, aseveró.

También hizo énfasis en la necesidad de adecuar el diseño de las ciudades y la normativa de construcción ante eventos climáticos extremos.

“El valor de la riqueza ambiental y patrimonial es incentivo para continuar su enriquecimiento y su cuido y protección. La gestión ambiental del municipio nos necesita a todos y este libro nos invita a concretar la gobernanza ciudadana ahorrando esfuerzo y conciencia con el gobierno local”, resaltó.

Venezuela como sumidero

Peláez, miembro de la ONG Provita, habló sobre la capacidad del territorio venezolano de ser sumidero, tema que desarrolló en el libro y que basó en algunas investigaciones ecológicas disponibles para llegar concluir de forma invariable que  “Venezuela no es viable sin árboles”. Y explicó la razón.

“El agua que consumimos y de la cual dependemos para vivir viene de los bosques. Concomitantemente, la electricidad, la fuente más segura, más abundante y más estable de energía que tenemos viene también de los bosques. Los turistas que vienen a Venezuela a ver bosques, el Ávila,  Guayana… vienen a ver árboles principalmente”, señaló y en este contexto abordó el tema de las ciudades. “La ciudad es uno de los puntos más importantes desde los que se puede accionar para el cambio climático”.

En su abordaje sobre el potencial de Venezuela como sumidero de carbono, describió a este como uno de los factores de equilibrio del cambio climático, que retira los gases de invernadero,  y destacó su relevancia en el contexto actual de posibilidades de mayor explotación petrolera en el país ante el incremento de la demanda mundial. De allí, la vigencia del libro, acotó.

“Tenemos que estar listos para cuando el modelo petrolero mundial manifieste su sostenibilidad nuevamente. Entonces, ¿con qué activos contamos en términos de compensación de estas emisiones?  Realmente en Venezuela contamos con bosques. Eso es lo que tenemos para poner sobre la mesa”, resaltó.

No obstante, señaló que la pérdida de vegetación en el planeta se acelera y  en consecuencia también la generación de gases de efecto invernadero.

“En Venezuela hemos pasado de 74% del territorio boscoso en 1920  a tener alrededor del 50% en el año 2010”, señaló. Y advirtió que la tasa de pérdida anual de 4%  “sigue en picada”.

Revertir la pérdida de bosques podría mitigar el 60% de las emisiones, como una de las soluciones basadas en ecosistemas, que se requieren  para mantener el umbral de aumento de la temperatura  por debajo del 2% respecto al año 1991.

Sostuvo que de lograrse  el territorio puede ser un sumidero

“Todo indica a que sí puede ser. En Venezuela hay mucho sol, hay mucha agua y mucha biodiversidad, que son los tres elementos necesarios para que los ecosistemas sean capaces de retirar carbono de la atmósfera, pues este retiro de carbono depende de una alta capacidad fotosintética”, indicó como un avance de su trabajo de los ecosistemas y sobre un mejor manejo  para que estos se conviertan en sumideros eficientes.

Una de las conclusiones de su estudio es que “se necesitan datos y hacer un inventario serio de la capacidad sumidero de carbono de Venezuela para poder hacer políticas públicas económicas con la idea de la capacidad sumidero embebida dentro de ellas”.

También se exige, dijo, cambios culturales como precaver las quemas, una de las razones principales de la pérdida de bosques, aunado a acciones de mitigación como lo serían las energías limpias, transporte público eficiente, estándares industriales para las actividades vulnerables de degradar el ambiente.

“Todo esto es bueno para la ciudadanía y para la economía”, aseguró.

Peláez insistió en dejar claro que “no hay crecimiento económico sin innovación (12:06) y sin basarse en la evidencia”.

“Este inventario de carbono es parte de eso, porque nuestros ecosistemas y nuestras áreas verdes son una oportunidad de innovación económica. Y no podemos esperar a recuperarnos económicamente para empezar la diversificación de la economía de Venezuela”, subrayó.

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